5 de enero de 2014

Republico por un problema!!!!

RE PUBLICACIÓN! 
Chicos... me explicare rapidin!!!! en un momento sabran porque publico la introduccion!!! Bien es que una personita me ha avisado que no logra ver la entrada!!! asi que lo que hare sera re-publicarla! y aqui esta!!! ojala que la pueda leer la persona que me aviso sobre esto!!! un abrazos y gracias por avisar!!!! que te guste;) (tan solo sera con este capt.!)

INTRODUCCIÓN

Viernes 12 de abril. 65 años después de los Días Oscuros.

Recogí una concha de color morado blancuzco, y levante la vista, observando el mar, y escuchando el crepitar de las olas… Estaba enfriando y yo llevaba un vestido azul de tirantes, muy ligero…apresure el paso, la arena se pegaba a mis pies mojados, y el gélido viento hacía ondear mi vestido, apresure más, y más, el paso hasta acabar corriendo, atravesé la inmensa playa y cruce gran  parte del pueblo a todo correr, ya nadie se encontraba fuera de su casa,  no había notado lo tarde que se me había hecho, hasta que vi que la marea comenzó a subir.
Después de mucho correr y pasar unas cuantas cabañas, me detuve ante una casa de madera, muy humilde, similar a las de alrededor, esa era mi casa. Abrí la puerta, y entre haciendo el menor ruido posible, pero eso no me sirvió de nada, allí estaba mi padre…mirándome con el ceño fruncido.
-¡Annie!-me sobresalte, y una de las conchas que había cogido en la playa se cayó haciéndose añicos-¿Qué son estas horas de llegar?-dijo mi padre enojado.
Mi madre irrumpió en la sala, caminando lentamente, y se coloco junto a mi padre, ella también se veía disgustada, aunque sus ojos reflejaban preocupación,
-¿Dónde has estado?-me pregunto mi madre mirando fijamente mis ojos verdes, me mordí el labio, como cada vez que estaba nerviosa…
-Yo… Fui a la playa… donde las olas chocan con las rocas por la noche-baje la vista, sabía que a mis padres no les gustaba aquel lugar para mí.
-Tu madre te manda a comprar pan para la cena ¡Y te desapareces tres horas!-reclamo mi padre con furia, aun llevaba puesto su uniforme de pesca-Y para acabarla de amolar te vas al acantilado-agregó.
-Déjala-dijo mi madre, dirigiéndose a mi padre-Tan solo tiene 9 años, es pequeña aun, no comprende los peligros del acantilado-mi mamá lucía una bella falda hasta los tobillos, una blusa de manga corta y una chalina  tejida a mano.
A mi papá se le relajaron los músculos, y se masajeo la frente con los dedos, respiro profundo, y clavo su mirada azul acuosa en mis ojos verdes.
-Bien Annie… ¿Dónde está el pan? -pregunto mi papá sentándose a la mesa, mientras mi mamá se dirigía a la cocina algo más animada, y chiflando una canción-¿Y bien?-volvió a preguntar  mi padre, insistiendo.
-Papá… yo… no traje el pan, olvide comprarlo, es que estaba muy emocionada…-decía mordiéndome los labios de nuevo, me encontraba bastante nerviosa.
-¡Estas castigada! ¡Hoy no cenaras!-soltó mi madre volteando a verme, como siempre, su preocupación se había convertido en enojo. 
-¡Ni siquiera tenemos comida!-grite enojada, di media vuelta y me dirigí a mi cuarto, al cerrar la puerta me asegure en azotarla lo más fuerte posible. Decidí no pensar en lo que acababa de ocurrir, y me dedique a observar mi cuarto.
Recargue todo mi peso en la puerta de madera, justo en la pared de enfrente estaba ubicada una ventana, por ella se podía observar la calle del Distrito 4, un pueblo costero, urbanizado, las autoridades no eran demasiados severas en cuanto a los niños, normalmente dejaban que vagaran por la playa, aunque ya hubiera dado la hora en la que todo mundo tenía que encontrarse en casa. Las cosas se volvían más severas cuando trabajas, ósea, cuando tenías la mayoría de edad, eran muy estrictos con eso del cumplimiento de las horas de trabajo.
Para nuestra suerte, el Distrito 4, era un distrito rico, y no padecíamos de hambre casi nunca, sin embargo, también se volvían muy inflexibles cuando se aproximaba la cosecha, había sido una suerte que los agentes de la paz no me hubieran atrapado, pues si se hubieran dado cuenta que andaba fuera de casa a horas indebidas, un día antes de la cosecha, podrían haber enjuiciado a mis padres, mandarme al orfanato y a ellos a la cárcel.
Observe mi tocador con un espejo muy bonito, el marco tenía un hermoso grabado, y frente al espejo y el tocador se encontraba mi cama, a al lado de derecho de esta, mi armario.


Me acosté en la cama, soltando todas las conchas, que había recogido esa tarde, sobre la sabana, escuche como me gruñían las tripas… tenía bastante hambre, ya eran las 10:57, y no comía desde las dos. Y se trataba de que debiera estar en casa antes de las 9, mi padre volvía del trabajo, cerca de las 8:30, y se levantaba por la mañana a las 6:30, yo siempre intentaba alcanzarlo en el desayuno, pero casi siempre me levantaba demasiado tarde.
Solté un bostezo, seguido de otro, poco a poco comencé a quedarme dormida, hasta que un grito hizo que me sobresaltase, venia de afuera de mi casa, salí de mi cuarto a toda prisa, y me hice espacio entre mis padres que estaban parados frente a la puerta, abrí esta, y observe la escena.
Había una mujer parada frente a un cuerpo sin vida, custodiado por dos agentes de la paz ¡De inmediato supe quien era esa mujer! ¡Era madre de una de mis amigas! De Marina…con ella iba al llamado Acantilado, a ella le encantaba ir de noche, y observar la marejada desde rocas bajas, donde las olas te salpicaban los pies,  en la noche no había arena que separara las olas de las magnificas rocas, pero en el día sí, y se podían encontrar, muchas conchas, en el día era un lugar seguro, pero a mis papás seguía sin gustarles…
Observe el cuerpo que estaba en el suelo, no alcanzaba a verlo, y no sabía quien era, la gente se comenzó a amontonar alrededor del cadáver, y yo aprovechando la confusión, salí de mi casa, me abrí paso entre la gente, y llegue justo enfrente del cadáver, cuando le vi la cara, di instintivamente un paso atrás, estaba tan cerca del cuerpo que podría haberlo tocado, el cuerpo estaba empapado, y la nuca estaba llena de sangre, las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.
-¡Marina!-grite entre sollozos-¡Marina!-era ella la que estaba allí muerta, con la que había recolectado conchas esa misma mañana, volví a gritar su nombre repetidas veces, hasta que alguien me tomo por la muñeca derecha, y me llevo fuera de allí. Era la vieja Mags, ganadora de unos de los primeros juegos del hambre, por lo que se, de los octavos juegos. Me llevo con mis padres, mi mamá me acompaño a mi cuarto, y me cepillo el pelo, luego me sugirió que me pusiera el pijama, y se fue a la cocina a prepararme una infusión.
Todo pasó muy rápido…pronto, mi padre volvió a casa, con noticias, cuando entro a mi cuarto, yo estaba en camisón, cubierta por una sabana, mirando fijamente por la ventana, aunque en realidad no estaba observando nada. Ya había parado de llorar, mi padre se sentó en el borde de mi cama, y me dirigió una tímida sonrisa.
-Murió en el Acantilado-dijo mi papá de la manera más amable posible, con la vista baja, fija en sus zapatos, yo abrí mucho los ojos.-Las rocas estaban mojadas, y resbalo, golpeándose en la nuca, un agente de la paz la vio, iba ir por ella, para llevarla delante de su madre, cuando la chica lo vio se paro con tanta prisa, que resbalo, muriendo…-
-Basta-dijo mi mamá entrando con la infusión en mano, y evitando que mi papá, siguiera.
-Marina…-susurre-¿Cuándo será su veleado?-pregunte, los veleados, era la manera en la que despedíamos a los muertos en el Distrito 4, se ponía el cuerpo sobre una balsa de madera, con algas encima, y ya cuando se encontraba bastante lejos, alguien se acercaba y el prendía fuego.             -¿Mañana?-
-No, delfincita, mañana es la cosecha, será probablemente…cuando, pues, acabe todo lo que tenga que ver con los juegos, ahora descansa y evita pensar en eso-me sugirió mi papá, yo asentí algo abrumada, mi papá, me dio un beso en la frente y salió de mi cuarto, cerrando la puerta con delicadeza, me pare lentamente de mi cama y me acerque a la ventana. Ahora sabía porque a mis padres no les gustaba el Acantilado.
Cerré las cortinas de un tirón, y me metí en la cama de nuevo, me cubrí con la sabana hasta la nariz, y me quede mirando a la nada, atemorizada, poco a poco me venció el sueño y se me cerraron los ojos, caí dormida.




Sábado 13 de abril. 65 años después de los Días Oscuros
Abrí los ojos de un golpe, había tenido una pesadilla, particularmente sangrienta, corría por un bosque lleno de encinos, alguien me perseguía, aunque no sabía quien, en eso me tope con el ensangrentado cuerpo de Marina…
Me levante de la cama, muy perturbada, abrí las cortinas, y vi el sol relucir con intensidad, no faltaba mucho para la cosecha, tomando en cuenta la posición del sol… ¿Qué horas serian? Hoy no estaba el habitual ajetreo en las empedradas calles del 4…no…hoy no, hoy había ese ambienté que invade todo habitualmente  el día de la cosecha, ese ambiente de melancolía, la poca gente que circulaba en las calles, caminaba con sigilo, y en realidad, las avenidas estaban muy vacías.
Día de cosecha... No es exactamente un día que se pueda decir bueno, observe la ropa en mi armario, y escogí una falda arriba de las rodillas, con mucha tela, de color azul cielo, y de blusa tome una de tirantes, de color blanco, muy sencilla. Me puse los huaraches más bonitos que tenia, arregle mi pelo en dos colitas maltrechas, me mire en el espejo…me faltaba algo, una sonrisa, trate de sonreír, y…listo. Salí de mi cuarto, y me senté a la mesa, mire mi desayuno… ¡Aggg! Era asqueroso, un huevo revuelto, pero lo que en realidad se revolvió al verlo, fue mi estomago, tome el pan que estaba al lado de mi huevo, observe ese color verdoso del pan, y me lo comí, me tome un vaso de agua, y volví a mirar, de forma repulsiva, el huevo, me lo comí, casi me lo trago, después me empezaron a dar arcadas.
Mis padres estaban sentados conmigo, pero nadie hablaba, estaba segura que aun pensaban en lo de ayer, me levante de la mesa, y me dirigí a la puerta, sin que nadie me volteara a ver, hasta que la abrí.
-Delfincita…-dijo mi padre dirigiéndose a mí, me había tomado por sorpresa-¿Quieres ir un rato a la playa a buscar algas comestibles?-
-¡SI!-chille con emoción, hacia ya bastante tiempo que no iba con mi padre a la playa, siempre iba sola, o con alguna amiga, fui corriendo a mi cuarto y tome apresurada la bolsa para recolectar conchas y algas.

Mi papá y yo salimos de casa, y caminamos por el pueblo, los negocios estaban cerrados, y las grandes pantallas, aun estaban apagadas, mientras el podio aun se encontraba vacío, había un silencio aterrador en las calles, que provocaba escalofríos.
-¿Sabías que el Distrito 4 es el distrito más grande de todos?-dijo mi papá, de pronto supe que quería animarme, y sonreí.
-No-me gustaba mucho que me contara datos del Distrito 4, era interesante y lograba hacer volar mi imaginación.
-Y a que tampoco sabias que hay un bosque que colinda con el Distrito 4, allá, en la parte a la que nunca vamos, donde está la industria-agrego mi papá sonriendo, y señalando el lado contrario a la dirección en la que íbamos.
-¿Y qué más papá? ¿Qué más sabes? -pregunte dando saltitos de emoción, mi papá, me tomo por la cintura y me coloco en su espalda, yo me carcajeé.
-Pues también se, que hay una niña de ojos verdes y pelo castaño oscuro, que le gusta nadar, y convivir con la naturaleza, y los animales, que vive en el Distrito 4, y es muy bonita-conto mi papá y me empezó a dar vueltas.
-¿Cómo se llama?-pregunte cuando paro de darme vueltas.
-¡Annie Cresta!-dijo mi papá con alegría, lanzándome en el aire y luego cachándome, yo reí, ya estábamos llegando a la playa. Mi papá me coloco en el suelo, estaba feliz.
Corrí divertida, con los brazos abiertos, hasta llegar a la playa, di vueltas y me aproxime a todo galope al mar, tome conchas a montones. Pero en eso, se escucho el pitido, que era la señal para reunirnos todos en la plaza, mi papá me volvió a echar sobre su espalda, y se apresuro a llegar a la plaza, no queríamos recibir un castigo por parte de los agentes de la paz, que en esos días andaban muy severos.
Allí estaban todos reunidos, mi papá me bajo, y mi mamá me tomo de la mano, fuertemente, la plaza estaba llena de agentes de la paz, y allí en medio de la tarima, estaba ese señor que, desde que tengo memoria, saca las papeletas de las urnas, tenía un aspecto algo ridículo, sin embargo era atemorizante.
Yo aun no podía ser selecta, hasta que cumpliera 12, pero… aun así, el pensar que pueda ir alguien que conoces, a la arena, hace que se te haga un nudo en el estomago.
El alcalde dio su tedioso discurso habitual, y el hombre de las papeletas hablo sobre el honor de estar allí, terminando su discurso con un desganado:
-Felices juegos del hambre…y que la suerte siempre este de su parte-
Después se dispuso a sacar una papeleta para seleccionar a la tributo mujer que iría a competir ese año, así que sumergió su mano en la urna y al sacar el trozo de papel, leyó el nombre en voz alta.
-Mérida Robinson-
Esa chica iba 7 cursos delante que yo, y tenía 16 años, era de una familia acomodada, hija de los dueños de la dulcería, tenía una hermana menor, de 13 años, la chica pelirroja se aproximo a la tarima y subió con una expresión dura, seria, realmente no  conocía a esa chica.
Pronto aquel hombre se dirigió a la urna de los chicos, y tomo una papeleta, y el nombre que escuche fue:
-Finnick Odair-
Voltee a ver donde se encontraba parado, allí estaba el chico, abriéndose paso entre la multitud, era moreno, fuerte, delgado, y apuesto…muy apuesto. Subió al podio y sonrió, pero sus ojos reflejaban temor…sus profundos ojos azules…en el momento en que lo veía fijamente, clavo su mirada en mí, hasta que acabo el himno de Panem y los agentes de la paz se lo llevaron, fue cuando dejamos de vernos.
Toda la gente se empezó a dispersar rápidamente, la mayoría de las personas reflejaba alivio en su cara, y relajaban los músculos, porque no eran familiares suyos los elegidos, la mayoría de la gente estaba relajada, pero esa mayoría no me incluía a mí, después de que todos se habían ido, yo seguía allí parada, en el mismo sitio, había recordado algo…


Hacia un año yo me había topado con él en la playa, yo estaba buscando conchas para mi colección, cuando choque con él, los dos nos habíamos agachado para tomar la misma concha…el dejo que yo me quedara con ella… aun la tenia.

Solté la mano de  mi madre y camine rápido hacia la playa, vi el mar a lo lejos, me recordaba el azul de sus ojos…aquel chico tenía 14 años, y era muy brillante en la escuela, bueno…en clase de matemáticas, porque en realidad no sé si en lo demás se pueda ser brillante, tomando en cuenta lo que nos enseñan. Lo había visto unas cuantas veces allí, y había notado que todas las chicas hablaban de él, lo perseguían.
Llegue a la playa, me quite los huaraches, sentí la arena en mis pies y volví a ver el mar, y recordé su mirada...fija en la mía…










4 comentarios:

  1. No se si hay letras o algo pero solo veo : viernes noseqe..i sabado 13 de noseqe...
    No se si ai fotos o algo asi perp no se me carga

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    Respuestas
    1. okis, hay fotos! la voy a borrar! vale? a veer si se carga;)

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  2. Hola!! Adoro tu blog, no dejes de escribir plis, me enamora.
    Por eso yo tengo un blog sobre Finnick, y ya que escribes muy bien, me gustaría que te pasaras y le echaras un vistazo; y claro si te gusta y lo mencionas en el tuyo te lo agradecería enormemente :)) Mi blog: http://elmundidesdemihabitacion.blogspot.com.es/
    Y claro, por supuesto, quiero afiliarte, pero no sé cómo se hace; ¿podrías ayudarme?
    Gracias, besos; NUNCA DEJES DE ESCRIBIR

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    Respuestas
    1. Ay:) muchas gracias por decirme eso<3 ya me paso a tu blog! volando, directo te afilio, pasame tu correo y te mando los pasos:)))
      wayra♥

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¡Hola!
Me encantaría que dejaras un comentario, me esfuerzo mucho para hacer estos artículos o escritos, y no me vendría mal que de vez en cuando dejaras tu opinión.
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Gracias por leerme, besos^^
wayra♥

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