1 de agosto de 2013

Capitulo 3 parte 1

Capitulo 3 Parte 1


Ay realmente lo siento, es que tuve una semana muy atareada, les prometo que pronto les subo la segunda parte:) Espero que lo disfruteeen:)
Jueves 14 de abril. 70 años después de los Días Oscuros
Era un gran conjunto de enormes edificios de colores, pero colores irreales demasiado intensos, todas las calles estaban pavimentadas, no había ni un cachito de naturaleza, me retire de la ventana, sentía que me estaba ahogando entre tanto cemento y metal, con solo ver la ciudad me mareaba.
Y la gente era muy extraña… piel de colores, pelos brillantes, caras ocultas tras cientos de capas de maquillaje, gente demasiado estirada, niños con kilos demás…
-Si… es extraño-comento Finnick, como si hubiera leído mis pensamientos, y luego echo un vistazo por la ventana-Pero… tenemos que bajar-
Se abrió la puerta del tren, y pues salí de este, Finnick se encontraba a mi lado, y me tomo de la mano, me dio un jaloncito para que avanzara, Lukas iba detrás de nosotros, luego Mags, y Cornelius cerraba la fila.


Escuche, como señoras mucho mayores que Finnick, gritaban su nombre, y chicas me lanzaban unas miradas de odio, sacudí la cabeza, y sonreí, intentando no hacer caso a las reacciones que pudiera tener la gente, al ver que Finnick y yo estábamos tomados de la mano.


Después de caminar un buen trecho, llegamos a un edificio enorme, tenía muchos pisos, pronto entramos allí, todo era de color naranja chillón, y la gente que circulaba por allí tenía bigotes…


Finnick y yo subimos a un elevador, era rapidísimo y como era transparente vi como la gente se hacía diminuta, caminamos por unos pasillos larguísimos, seguidos de Mags y Lukas, hasta que Finnick y yo nos fuimos por un pasillo y Lukas y mi mentora, por otro.


Finnick no me soltaba la mano, y eso fue una suerte porque casi resbalo en unas escaleras, si no fuera por el, quizá habría terminado muy mal, y no me convenía romperme nada, ya que nos echaban a la arena estuviésemos como estuviésemos.


De pronto Finnick se paro y me señalo una habitación, se suponía que allí me pondrían “bella” cosa que dudaba… Finnick me soltó de la mano, y nos despedimos, luego entre en aquella habitación, gire lentamente el pomo de la puerta y… vi lo que había en el interior…


Había una camilla con una bata encima y mi equipo de preparación estaba parado al lado de la camilla mirándome con curiosidad, eran dos chicas, vestían igual, un extraño vestido que me recordaba a la piel de un gato, y tenían la piel teñida de un color distinto, las dos con el pelo naranja, en bucles y hasta la cintura.


-Soy Nataciu-se presento la de piel color azul eléctrico, en ese momento me di cuenta de que eran prácticamente iguales, supuse que eran gemelas o algo así, me acerque a ellas y quede parada delante de la camilla.


-Soy Natacie-soltó la otra, la de la piel verdosa-¿Cuál es tu nombre?-agrego con su divertido acento que todos los del Capitolio tienen, antes de contestar le eche un vistazo a la habitación, tenía un gran espejo delante de la camilla, una mesa llena de herramientas, y las paredes eran blancas.


-Yo…me llamo Annie…Annie Cresta-conteste, los ojos de Natacie se abrieron mucho, y Nataciu frunció el ceño mientras sus ojos se volvían dos rendijas.


-Tú eres la…tal Annie ¡No sé como Finnick se fijo en ti!-me grito en tono despectivo, y salió de la habitación hecha una furia.


-Lo lamento Annie…-se disculpo Natacie-pero es que mi gemela está enamorada de Finnick desde que lo vio en la cosecha… y como ya se sabe lo de ustedes, salió en el televisor hace rato-señalo una pantalla colocada en una esquina que no había visto.


-¿Cómo….? En la tele…. Tan rápido…-balbucee sentándome en aquella camilla tan rara.


-Pues… tú sabes que hay cámaras, seguro ya lo sabe todo el Capitolio, no es extraño que ella…-comenzó a decir la chica, sin embargo la interrumpí


-¡Por los mares! ¿Todo el Capitolio?-exclame muy alterada.


-Si no es que todo Panem…-agrego Natacie, parpadeando rápidamente para ver mi reacción.


-¡¿Todo Panem?!-chille incrédula, en realidad no me importaba que la gente se enterara, si no que se me hacia impresionante la velocidad con la que se esparcían las noticias.


Natacie me ordeno que me quitara toda la ropa a excepción de la interior, empieza por las uñas de mis pies, hasta llegar a mi pelo, en todo esto la chica me contaba cosas muy extrañas, algo de que los cirujanos le habían puesto bigotes de perro en vez de los de gato, y que todos se burlaron de ella, ya que la temporada era gatuna, y que su vestido rosa era para morirse de vergüenza, entonces que fue a…


No pude acabar de escuchar su historia, estaba demasiado metida en mis pensamientos, bueno en realidad en mi pensamiento, porque lo que daba vueltas y vueltas en mi cabeza era mi relación con Finnick ¿Éramos novios? Yo nunca había tenido uno, y el… supongo que al menos si tuvo una que otra novia real, sacudí la cabeza e hice que Natacie soltara un grito, la había hecho derramar quien sabe qué cosa sobre sus zapatos.


Yo… tenía que admitirlo, ver como las chicas del Capitolio gritaban el nombre de Finnick, y le lanzaban besos, me molestaba, pero él ni siquiera las volteo a ver. Para mi Finnick si era importante, creo que lo que más me asustaba de entrar a la arena, no era morir, lo que me asustaba era no volver a verlo, yo lo quería… y mucho.


De pronto Natacie salió de la sala, después de decir algo que no alcance a escuchar, me quede sentada en la camilla, totalmente sola, en aquella habitación blanca.


Me pare y me mire en el espejo, vi mi pelo, suelto y brilloso, mis uñas de las manos pintadas de un azul muy claro y las de los pies de un blanco perfectamente blanco. Regrese a la camilla, y me senté, espero un buen tiempo, y pronto comencé a desesperarme, e inicie a pensar que quizá debería ir a otra sala.


De pronto escucho el chirrido de la puerta, no podía ver quien había entrado, estaba dándole la espalda a la puerta.


-Ponte la bata-ordeno la voz de una mujer, voltee a ver a mi lado derecho, allí había una bata, me apresure a ponérmela, y luego voltee a ver hacia la puerta.


Allí estaba…parada frente a la entrada mi horrorosa estilista… era una mujer robusta, muy estirada de la cara, a piel tenida de naranja, el pelo de color miel, y con bigotes de gato ¡Completamente anti natural!


No sabía que traje me pondría esa señora pero me daba miedo cualquiera de sus ocurrencias, en ese momento recordé que hubo un desfile en el que todos los tributos fueron desnudos, y otro en el que los del 4 estaban cubiertos de pescado muerto… pase saliva.


-¡No me mires así niña! ¡No soy un fenómeno!-chillo aquella mujer, con un marcado acento del Capitolio-Vamos a ver qué podemos hacer contigo…-agrego con un dejo de desdén en la voz-Sígueme-


La seguí en bata por unos enredosos en incontables pasillos, hasta llegar a una sala llena de ropa… era increíble ¡Había de todo! Nunca había visto tanta ropa en mi vida, pero lo que acaparo por completo mi atención fue un horroroso vestido lleno anzuelos…era espantoso y daba miedo…


Mi estilista me señalo hacia el sitio en el que estaba el vestido, y me hizo una seña de que me lo probara, me acerque al vestido…con eso no conseguiría muchos patrocinadores, quizá una chica aterradora y profesional con un algún arma si causaría una gran impresión…pero no yo…


-¿Qué haces?-me dijo mi estilista cuando tomaba aquel vestido, yo la voltee a ver asustada, lo había dicho tan de repente que había dado un respingo-No quiero que te midas ese, ponte el que está detrás-


Moví el vestido de anzuelos a un lado y me encontré con un vestido muy bonito, de color azul, era precioso, y muy sencillo, nada impresionante, se amarraba del cuello, y llegaba a las rodillas, no era glamuroso, pero me gustaba.


-Disculpa, me llamo Gats, lamento no haberme presentado antes, tu eres Annie, lo sé-soltó antes de que me pudiera presentar. -Estuvimos trabajando mucho en el diseño, y observamos que ropa te gusta más, mídetelo por favor, es perfecto, lo diseñe yo misma -


Me dirigí al vestidor, y ya allí me puse el vestido, me quedaba como un guante, perfecto, hecho a mi medida, salí del vestidor, y Gats me miro conforme y con un aire presuntuoso.


Gats se acerco a mí, y me puso diamantina azul en el pelo, me dio unos huaraches blancos que me quitaría al subir al carruaje, me acomodo una conchita del lado izquierdo en el pelo, y me amarro una tela vaporosa a las muñecas, a la engancho en una parte de mi espalda, me dijo que cuando estuviera en el carruaje la moviera de arriba a abajo.


Poco después avanzaba hacia un carruaje azul de la parte de arriba, y blanco de la parte de abajo, dirigido por caballos blancos, grandes y elegantes, con crines perfectas, al llegar al carruaje me quite los huaraches, pero antes de subir alguien me detuvo.


-¡Finnick!-grite lanzándome a sus brazos, embargada de emoción, pero poco después retrocedí abochornada-Lo siento…-


-¡No te disculpes! ¡Está bien!-Dijo el volviéndome a abrazar, luego me soltó y me sonrió, mirando mis ojos verdes con ternura, yo le dirigí la mejor sonrisa que tenia-Te ves preciosa, como si fueras la princesa del mar-


Se me subieron los colores, y solté una risita dirigiéndole una sonrisa a Finnick, y bajando la mirada.


-Gracias…-murmure-no es para tanto, tan solo traigo un vestido, y ya, nada espectacular-


-Cualquier cosa te va bien Annie, porque tú eres espectacular-se acerco y me dio un beso en la frente, el era más alto que yo. Me abrazo y luego me volvió a mirar a los ojos, yo me perdí en su profunda mirada, llena de ternura, para encontrarme con la sonrisa perfecta que me estaba dirigiendo.


Empezaron a entrar los otros tributos, los del uno llevaban muy poca ropa, e iban completamente cubiertos de diamantina, pareciese que eran grandes joyas, luego entraron los del dos a los que mire extrañada, no entendía la forma de sus trajes, los del tres no iban espectaculares ni llamativos.

A los del cinco no les puse atención porque iba entrando Lukas, llevaba puesta una túnica de la misma tela, que me colgaba de las muñecas, también iba descalzo.

En eso avisaron que el desfile estaba por comenzar, Lukas se apresuro a subir al carruaje, Finnick me dio un abrazo, y vi como una da las tributos, la del 7 me volteaba a ver con envidia, Finnick me dio un beso en el cachete y me susurro:
-Nos vemos, preciosa-

Luego se alejo, iba muy guapo, vestido como marinero, se veía que a él también lo arreglaban. De todas todas era muy guapo.

En eso se abrió el enorme y grandioso portón y a toda velocidad me acomode en el carruaje y puse mi mejor sonrisa, aunque no me necesitaba esforzar demasiado, estaba feliz por lo que me había dicho Finnick.

Cuando la población del Capitolio vio nuestro carruaje, primero se quedo sin habla y luego soltó un “Oh” de emoción, y comenzaron a gritar histéricos, y entonces me vi en las pantallas, allí estaba yo moviendo la tela de arriba abajo, y quien sabe cómo, mi estilista había logrado que se proyectaran las olas, cuando iba subiendo la tela, la ola subía a la par, y cuando bajaba, la ola también, era espectacular, daba la sensación de que yo era parte de la ola.


En ese momento se me paso por la cabeza el pensamiento de que quizá, quizá si pudiera ganar los juegos, quizá si tenía suficientes patrocinadores, tendría oportunidad…quizá….

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Hola!
Me encantaría que dejaras un comentario, me esfuerzo mucho para hacer estos artículos o escritos, y no me vendría mal que de vez en cuando dejaras tu opinión.
¡Anímate a comentar!
Gracias por leerme, besos^^
wayra♥

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...