27 de julio de 2013

Capitulo 2

CAPITULO 2
Jueves 18 de abril, 70 años después de los Días Oscuros
Este Capitulo me gusto mucho:) Por que....bueno, mejor no les digo,ojala les gusteee:)

Un sonido alarmante me despertó, hizo que brincara fuera de la cama a todo correr, y estuve a punto de salir de la habitación en ropa interior, cerré a puerta apresurada, y me dirigí al baño, me mire en el espejo de este, me cepille el pelo y lo deje suelto, observando cómo me llegaba a los hombros.
Rebusque entre todo el revoltijo de ropa algo que ponerme, y encontré unos shorts de color rojo, y una blusa de tirantes color blanco, los sacudí, para que se desarrugaran, sin embargo la sacudida no sirvió de nada en absoluto, me encogí de hombros, me puse la ropa y salí del compartimiento, vague perdida por el tren, hasta que escuche las voces de Lukas y Finnick, aunque sus tonos de voz no era ni un poco amistosos.
Llegue al comedor guiada por las voces de los chicos, y me encontré con la escena de Finnick estrellando a Lukas  contra la pared, dejándolo inconsciente, me quede parada sin moverme, hasta que Finnick se   percato que me encontraba allí.


-No me gusta pelear, pero no me lo podía quitar de encima-me explico Finnick, volteando a verme, se me hacia algo extraño que no le gustara pelear, era un vencedor de los juegos, pero por una razón desconocida, le creía, asentí algo asombrada, Finnick llevaba unos shorts y una playera muy veraniega,  la boca le sangraba.
- ¿Que ha pasado?-pregunte conmocionada, Cornelius estaba con la boca abierta, y no se había percatado de que el café estaba derramándose encima de él.
-Lukas y yo estábamos hablando con Cornelius, Lukas malinterpreto uno de mis comentarios y se me echo encima dándome un puñetazo en la boca-relato Finnick, sentándose a la mesa, tomo hielo de la hielera que estaba allí para mantener fresca la fruta, y se puso el hielo en la boca-Siéntate-agrego.

Me senté y vi como Lukas se paraba del suelo con un bufido, y se sentaba, pronto llego Mags y le advirtió a Cornelius sobre su café.
-Lo lamento-dijo Cornelius-pero es que nunca había visto tributos tan salvajes y agresivos-se paro, se dio media vuelta-Discúlpenme-y salió de la sala.
-¡¿Qué cosa más deliciosa es esta?!-exclame extasiada, me había servido una papilla color marrón, muy fría, que había visto antes en la dulcería del 4-Es de-li-cio-sa-deletree entusiasmada.
Finnick me miro sonriente y me invito a probar la misma papilla, pero colocada sobre una masa aun más oscura, y consistente.
-¡Ahaaa! Es simplemente exquisito-insistí riéndome y comiendomelo  a grandes cucharadas, el postre que me había indicado Finnick era buenisimo-¿Cómo se llama?-
-Lo que se encuentra arriba, que es frió, es nieve de chocolate, y lo de abajo es un brownie-contó Finnick, tomando el mismo platillo que yo, y dispuesto a comerlo por segunda vez.
Se trata de que ustedes-señalo Lukas a Finnick y a Mags- son nuestros mentores-dijo con una expresión de repugnancia-Entonces díganos ¡¿Cómo  demonios seguiremos vivos?!-
-Mmm…primero escogeremos al que tratara de ganar, solo uno puede ganar-se dio a entender Mags, ya que hablaba de una forma extraña y no todos le entendían.
-Yo digo que Lukas… yo no soy capaz de matar a nadie…-admití volteando a ver a Lukas.
-No…la que tiene que vivir es Annie-decidió Lukas, y se sobo la cabeza, al parecer aun le dolía.
-Estoy totalmente de acuerdo-soltó Finnick, Mags asintió dándoles la razón, los mire asustada.
-pero…yo no sé hacer nada-dije atemorizada, mirándolos a todos.
-Tranquila Annie-susurro Finnick-Ya verás que con la ayuda de los patrocinadores, vas a ganar estos juegos ¿Si? Tranquila-
Asentí, y todos comimos, sumidos en el silencio, y yo me estaba preguntando  si podría ganar los juegos, si yo tenía esperanza de sobrevivir a la arena, en eso Finnick interrumpió mis pensamientos.
-ven acompáñame-me pidió Finnick, me tomo de la mano, eso fue por sorpresa, y me guió hasta un compartimiento lleno de cuadernos, libros y pinturas.
Nos sentamos a la entrada y nos pusimos a platicar de nuestra vida en el Distrito 4, le conté de mi padre, que era pescador, y que algunas cuantas veces me llevaba a la playa a nadar, y también le conté de mi madre, que me enseñaba las cosas que no aprendía en la escuela, como leer ya que en la escuela solo nos daban historia de Panem, matemáticas, y todo lo demás que nos enseñaban se reducía a pesca, pesca y más pesca.
Finnick me conto de su vida antes de los juegos en los que participo, su madre había muerto cuando era muy pequeño, y su padre murió el día de la cosecha en la que él fue selecto, por la noche le dio un infarto, su papá era Capitán de un barco, y lo llevaba a dar paseos por la noche en el barco, para que viera el mar azotando en el acantilado y la magnífica luna.
 Se trata de que está prohibido salir de noche de nuestras casas, y que si alguien nos cachase, tendría que reportárselo a un agente de la paz, para que arrestaran al infractor, pero casi nadie acusa a otros ciudadanos, y muchas veces los agentes se hacían de la vista gorda, y fingían no darse cuenta de nada.
Luego empezamos a contar chistes tontos, muchos de ellos me los había enseñado mi padre, y a Finnick le daban mucha risa, después dijimos cosas que nos fastidiaban y enfurecían del Capitolio, nos quejamos de todas las injusticias que habíamos visto, aunque eran demasiadas y no las pudimos nombrar todas, y agregamos cuanto odiábamos las ejecuciones públicas, que ocurrían unas 3 veces al mes.
Un silencio muy cómodo lleno el ambiente, estábamos muy relajados, realmente sentía que no debía estar sintiéndome así de bien si estaba a unos pasos de ser lanzada a un estadio con jugadores experimentados, y asesinos por placer, con grandes matones, extrañas mutaciones, y un ambiente que aun desconocía, pero a pesar de aquello cuando me encontraba con Finnick cualquier sensación de inseguridad, de miedo o de angustia se desvanecía.

-Sabes…-Finnick rompió el silencio tomándome por sorpresa, estaba muy serio, su rostro reflejaba dolor,  y parecía que le era muy difícil hablar-después de que gane los juegos, el presidente Snow se dedico a prostituirme-  soltó Finnick, yo me quede con los ojos abiertos, impresionada, sintiendo como una punzada de odio por el presidente iba cobrando más y más fuerza en mi-Todas las mujeres del Capitolio decían que era muy atractivo, entonces las más ricas del capitolio comenzaron a comprarme pero lo que yo hice fue cambiar el pago por mis servicios…en vez de que me dieran dinero, me pagaban con secretos…-
-Oh…eso…-no sabía que decir, así que termine guardando silencio, sabía que para él debía de ser muy difícil contarme todo eso, pero se me hacia extraño que me lo contara a mí, no llevábamos mucho de conocernos.
-El me amenazaba con dañar a seres queridos si no hacia lo que me decía-agrego Finnick ensimismado, ya era demasiado, el presidente estaba loco de atar, como lo odiaba, por todo lo que hacía, por los juegos, por lo que le hacía a Finnick.
-Pero…tus padres ya murieron… ¿tienes más familia?-inquirí del modo más delicado que pude.
-Un hermano, pero él está muy enfermo, lo tratan en el Capitolio, -explico-Nunca le había contado esto a nadie, todos eran demasiado ajenos a mí, pero tu Annie, tu eres diferente…-confeso, y me miro a los ojos, y allí vi otra vez a aquel chico de 14 años que él era el día de la cosecha, aquel chico que se había aferrado a mi mirada.
Finnick se paro y comenzó a observar las pinturas, supongo que tratando de distraerse.
-¿Quién las hizo? Son muy bonitas-exclame asombrada, ya había visto pinturas en el 4 pero ninguna tan hermosa, o colorida como esas que estaba observando, me habían cautivado por completo.
-Las hice yo…me alegra que te gusten-comento Finnick sonriendo, me acerque a una de las pinturas, me llamo mucho la atención desde que la vi, pero ahora me hacia recordar algo, era una niña recogiendo una concha en la playa.
¿Esa niña soy…?-comencé a formular la pregunta pero Finnick me interrumpió a prisas y hablando atropelladamente, como si supiera cual era mi pregunta y quisiera evadirla.
-¿Te gusta esta?-me dijo señalando una pintura muy bonita, era alegre y me recordaba al hogar, era reconfortante.
-Eres tú, de espaldas, viendo el mar…-dije, el asintió, quizá que él se encontrara en el cuadro era lo que más me gustaba de la pintura, quizá…
Estaba por mostrarme otra de sus maravillosas pinturas cuando entro Cornelius sudoroso y muy agitado, venia rojo, y parecía haber caminado kilómetros cosa que se me hacía muy poco probable, contando con que su trasero era muy gordo para eso.
-Así que aquí estaban…los estaba buscando, los busque por cada habitación del tren, excepto en estas, pensé que no estarían aquí, Finnick no deja entre en este vagón-jadeo Cornelius exhausto, pero al decir esto último comenzó a observar cada centímetro con sus pequeños ojos que se encontraban tatuados.-ya es hora de comer-agrego, al parecer había recordado por que nos buscaba, nos hizo una seña de que los siguiéramos.
-Espera Cornelius, ahorita te alcanzamos-exclamo Finnick, Cornelius nos miro desconfiado pero termino por irse, aunque caminando lentamente.
-Annie…yo quería decirte que…-comenzó a decir Finnick algo dudoso, mi corazón palpitaba muy rápido, y yo estaba ansiosa de que acabara de decirlo-que…-no completo la frase, y me abrazo, para mi sorpresa antes de darme cuenta yo estaba haciendo lo mismo.
Me soltó, me miro a los ojos, y me tomo de la mano, ese gesto también me sorprendió, después salimos de aquella sala sin decir palabra, Finnick la cerró con llave y nos fuimos caminando por numerosos pasillos, enredosos y todos similares, hasta llegar al comedor.
-¡¿Qué significa esto!?-bufo Lukas con una expresión desconcertada, refiriéndose a que Finnick y yo íbamos de la mano…sin embargo, note como su voz se había quebrado al cuestionarnos, aunque a decir verdad  yo no sabía que significaba exactamente.
-¿Por qué?… ¡¿Te molesta?!-pregunto Finnick, Lukas y el se lanzaron miradas fulminantes, si las miradas mataran definitivamente, ellos no estarían en este mundo, Lukas bajo la mirada a su plato siguió comiendo.
-Esto es perfecto para conseguir patrocinadores-chillo Cornelius con imprudencia-El mentor y la tributo mujer viven un romance, mientras al tributo masculino se le desgarra el corazón y se pone celoso…-
-¡Oh! Cállate Cornelius-bramo Finnick con furia, Cornelius le echo una mirada rencorosa y dio media vuelta y se quedo hay parado, como si nos estuviera castigando.
Finnick se aproximo a la mesa y tomo una charola con comida, y el yo regresamos  a comer a la sala en la que nos habíamos encontrado momentos antes. No me soltó de la mano ni un instante.
Pasamos el día entero encerrados en esa habitación, pronto nos acomodamos en un rincón, y el coloco su brazo en mis hombros, yo recargue mi cabeza en su hombro, y nos pusimos a platicar, ahora sí de cosas más personales, aunque a veces le contaba unos cuantos chistes malos que me sabia.
En uno de esos momentos en los que no sabíamos que decir, me puse a pensar, Finnick  tenía 19 años,  y ya era todo un hombre, en cambio yo tenía 14 años, y era aun muy chica para él,  aunque apenas llevaba poco tiempo de conocerlo, le tenía mucha confianza, y se había desatado dentro de mí una torrente de emociones por él, desde aquella vez en la playa se creó una conexión entre nosotros, que se vio reforzada aquel día en la cosecha, cuando lo eligieron, y ahora que conocía más de su vida, sentía que lo conocía desde siempre, y nuestra conexión crecía tomando mas y mas fuerza .
De repente, Finnick comenzó a acariciarme el pelo, de una manera muy especial, sonreí, nunca me la había pasado tan bien con nadie, nunca había querido tanto a nadie… Cuando me di cuenta de eso, termine de aceptar por completo algo que una parte de mi ya había aceptado…yo me había enamorado de Finnick Odair… y al parecer el de mi.
Estar con él, me reconfortaba, ya nada parecía tan malo, y como el mismo me dijo, estaba dispuesto a protegerme.
Poco después el tren comenzó a frenar, y entonces me imagine que ya debíamos de estar llegando al Capitolio, eso me aterro y sujete con fuerza la mano de Finnick, nos paramos y él me miro y me susurro en el oído:
-Annie, no tengas miedo, yo estoy contigo-mis músculos se relajaron y ese temor que había estado a punto de abordarme, se desvaneció.
Nos dirigimos al comedor, y justo en el momento en que íbamos llegando un montón de luz emergió de las ventanas, de muchos colores, y muy fluorescente como si cientos de lámparas de gran potencia se hubieran prendido, Lukas y yo nos dirigimos corriendo hacia la ventana para ver algo que nunca habíamos visto:
El Capitolio.


12 comentarios:

  1. Me encanta!!! Sigue escribiendo así de bien :)
    Besitos y muchos ánimos

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  2. Me encanta el romance entre Finnick y Annie, sigue ecribiendo asi guapa ;))

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    Respuestas
    1. :D Graciaaas:) claro que seguire, el jueves subire el capitulo 3 :)

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  3. Te he nominado a unos premios en mi blog. Un beso y espero el siguiente capitulo :)
    http://losjuegosdelhambre77.blogspot.com.es/

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    Respuestas
    1. Gracias me da mucha alegria q consideraras mi historias para esos premiooos:) graaaciaaaas!!!:)

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  4. Precioso... Espectacular... Insuperable.

    Simplemente PERFECTO ;))

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    1. Gracias:')!!! todo esto me inspira para seguir y seguir escribiendoooo:)

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  5. hahahaha, muchas gracias Pato ;))))) si... me encanta finnick y annie es cool ;)
    wayra♥

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  6. hermoso!!! perfecto como cuentas como fue surgiendo el amor entre annie y finnick.. y la presencia de mags!!!!!!!!

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    1. Linda que ereeees!!!! gracias por leerme :* besines:* yo a ti te leo igualito :)
      wayra♥

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